Yolanda G.

Hola, mi nombre es Yolanda y también quería agradecer a la Dra. Lu su inestimable ayuda para poner fin a 3 años de este arduo camino conocido como infertilidad.

Aunque me hubiera gustado ser madre antes, no fue hasta los 36 años que pudimos empezar a “buscar” un bebé. Soy médico y era totalmente consciente de la “cuenta atrás” del reloj biológico, algo que no ayudaba en absoluto a disminuir el nivel de estrés para facilitar la llegada de ese peque. Evidentemente, no es lo mismo concebir a los 20 que más allá de los 35… aún siendo consciente de rebajar mi nivel de estrés y pese a haber realizado estudios precoces que confirmaron que tanto mi marido como yo estábamos “bien”, mes a mes, el esperado embarazo no llegaba.

En mi vida profesional he conocido muchos casos de la llamada “infertilidad de causa desconocida” que durante un periodo de “relax” (vacaciones) o tras aceptar otras opciones (técnicas de reproducción asistida, adopciones, tras el primer hijo con FIV) han quedado embarazados de forma natural… “cuando menos lo esperas”… así que en ese intento de disminuir estrés y conociendo los beneficios de la acupuntura contrastados en artículos médicos, decidí probar… pero los meses pasaban y, aunque quizás me encontraba “algo” más relajada… seguía sin llegar el ansiado embarazo, así que comenzamos con las técnicas de reproducción asistida.

El mazazo vino cuando se me catalogó de “no respondedora” y cuando pese a someterme a tratamientos hormonales fuertes, o no conseguía óvulos o solamente uno de “calidad”… que aunque daba lugar a un buen embrión, no se implantaba. Me llegaron a plantear el uso de óvulos de donante… Como profesional, en el fondo estaba convencida del buen funcionamiento de mis ovarios, con un ritmo menstrual impecable y una ovulación a mitad de ciclo de reloj… no podía creer que la causa fueran únicamente mis “óvulos viejos” sino que algo debía haber que dificultaba la implantación y no encontrábamos en los estudios correspondientes…

Mantenía las sesiones de acupuntura sabiendo que hay evidencias de sinergia entre ambas, favoreciendo el éxito de las terapias de reproducción asistida… Pero al ver que aquello no funcionaba empecé a investigar otras posibilidades y explicaciones de los problemas para quedar embarazada, esta vez desde el punto de vista médico y también buscando respuestas en la medicina tradicional china, ya no sólo como “disminuidor” del estrés… A través de una opinión encontré a la Dra. Lu y la teoría del útero frío. Al estudiar más sobre los síntomas, me vi totalmente reflejada: menstruaciones abundantes y dolorosas, pies y manos siempre fríos… de forma casi patológica porque mi intolerancia al frío es bien conocida entre todos mis familiares y amigos. Asimismo, me sorprendió el testimonio de pacientes que aseguraban haber notado cambios en su flujo menstrual y nivel del dolor ya con las primeras sesiones, algo que yo no había experimentado con la acupuntura que se me había practicado hasta entonces durante casi un año. Descubrí que en acupuntura, como en la medicina occidental, puede haber diferentes profesionales y diferentes diagnósticos y tratamientos y que la Dra. Lu era una experta en este campo y, sobre todo, con resultados objetivos: disminución del dolor, coágulos y flujo menstrual… parámetros que podían valorar la respuesta al tratamiento y, como comentaban algunas otras chicas, lo mejor es que no había nada que perder y que al menos mejoraría en ese aspecto aunque no me llegara a quedar embarazada.

¿Y qué hace alguien que se dedica y cree en la medicina occidental asumiendo tratamientos de la oriental? Habría algún compañero de profesión que se podría preguntar… y como en todo, lo importante es tener una mentalidad abierta… Se puede hablar de flujos de energía o se puede interpretar con teorías actuales de neurotransmisores y neurorreguladores… cuyo desequilibrio puede dificultar esa ansiada implantación… y sobre eso, la medicina occidental actual todavía tiene mucho que investigar… aunque lamentablemente es algo que parece que no interesa, ya que se siguen tratamientos más radicales inicialmente pensados para casos de obstrucción de trompas o falta real de ovulación… evidentemente, un óvulo de donante joven, tiene muchas más posibilidades de implantación, el mecanismo es “joven” pero lo importante debería seguir investigando maneras de asegurar una correcta implantación, ya no sólo de forma natural sino en FIVs con óvulos propios…

Así se lo expresé a la Dra. Lu en mi primiera visita. Se sintió sorprendida sobre mi anterior terapia con acupuntura sin efectos sobre mí y yo ya entonces pensé que había tardado mucho en buscar una segunda opinión… como también hice en el campo de la medicina occidental, donde me animaron a probar FIV con “ciclos naturales” antes de ir a ovodonación, como habían sugerido otros profesionales…

Fue así como empecé las sesiones con la Dra. Lu, que me advirtió que si no conseguía cambios, ella misma me aconsejaría no prolongar la terapia más allá de 6 meses. Yo no era tan optimista, así que estaba dispuesta a dejar pasar más tiempo y  luego valorar… pero ya en el primer ciclo, experimenté mucho menos dolor y, sobre todo, disminución de la cantidad de sangrado y formación de coágulos. Como profesional, fue un hecho objetivo e incuestionable más allá de la sugestión o el efecto placebo! En los siguientes ciclos continué experimentando estos cambios, con lo que el ibuprofeno, compañero inseparable desde mi juventud y omnipresente en cada uno de mis bolsos… llegó a agotarse y a no tener que reponerlo… y lo mismo con el acúmulo de támpax súper absorbentes de debía hacer cada mes… disminuyó de manera drástica su uso!!

El hecho de percibir cambios y poder “cuadrar” un último tratamiento de FIV tradicional antes de probar ciclo natural hizo que a los 2.5 meses del tratamiento con la Dra Lu me convencieran para seguir adelante con esa última FIV tradicional (con más posibilidades de éxito a priori que el ciclo natural) pese a que la Dra. Lu me decía que todavía no estaba preparada… Y en efecto, aunque fue todo mucho mejor, no dio resultado. Normal, pensé… “demasiado bonito” para ser verdad… Para el inicio de la FIV con ciclo natural seguí su consejo y esperé a que me dijera que ya estaba preparada… además coincidía con vacaciones y el laboratorio cerraba… así fue como pasó el verano, dejando descansar a mi cuerpo de tanta hormona y pensando que como mínimo me había librado de mis molestias menstruales “históricas”… traté de no pensar y a los 4 meses intentamos cuadrar horarios para comenzar la FIV con ciclo natural pero no hizo falta… me había quedado embarazada de forma espontánea!!

Pues sí, éste es mi caso y mis conclusiones… además del estrés (aquél mes mi ritmo de trabajo y de actividad extralaboral fue mayor que nunca) hay otros factores que pueden influir en ese equilibrio neurohormonal o de receptores que se saben que existen en la medicina occidental pero sobre los que no tenemos tratamiento y que en cambio, la medicina tradicional china hace milenios que ha sabido tratar… Pero hemos de encontrar al profesional adecuado y la Dra. Lu ha demostrado ser toda una experta en este campo. Ir a cualquier acupunturista es como no distinguir entre un  médico general y un especialista en la materia o un cirujano, si lo que necesitas es cirugía. En este caso, la Dra. Lu  ha demostrado ser toda una experta en este campo, no solamente con mi caso, sino con otros muchos más, además de su calidad humana.

Ojalá este relato ayude a aquellas chicas reacias a tratamientos de acupuntura o a aquellas con experiencias anteriores sin éxito… como con todo, no se pierde nada con optar a segundas opiniones y lo mejor, no se trata de excluir tratamientos sino de complementarlos… aunque haya casos como el mío, en el que dio resultado solamente por él mismo, en otros será una ayuda más o seguramente también determinante para el éxito de los tratamientos de reproducción asistida.

Desde aquí quiero agradecer a la Dra. Lu todo su apoyo antes y durante las primeras semanas de embarazo, en las que tuve fuertes dolores que me hacían pensar lo peor y que mejoraron también con sus sesiones.

Es maravilloso tener a este pequeño de 2 meses y medio a mi lado mirándome profundamente y sonriendo… no me canso de besarlo! Atrás quedan días de sufrimiento e incertidumbre, pero no me olvido de los que me ayudaron a conseguir que este milagrito esté conmigo casi 4 años después de empezar a buscarlo.

 

Gracias Dra Lu!!