¿En qué consiste la intervención psicológica?

No es necesario sufrir un trastorno mayor para acudir a terapia. Cuando nos encontramos ante situaciones que nos superan,  afectando a nuestro equilibrio emocional así como a áreas importantes  de nuestra vida, sin ser capaces de resolverlas o cambiar su curso, es aconsejable acudir a un psicólogo ya que su guía nos puede ayudar a alcanzar la estabilidad emocional que precisamos para hacerles frente.

Las dificultades para gestionar las emociones de forma adecuada se asocia a la aparición de un sufrimiento emocional que será más o menos intenso en función de la personalidad del paciente.

La intervención psicológica ayuda al paciente  a conocerse,  a aligerar  la sobrecarga psicológica y reducir  el impacto emocional sobre la salud y  a manejar el control emocional. Igualmente  reduce la tasa de abandonos de los tratamientos de reproducción, favorece la gestión de la frustración, ansiedad y tristeza y por último   permite introducir y mantener hábitos saludables que benefician a la salud.
  
En  la Terapia Psicológica, el profesional evalúa el estado emocional del paciente y realiza un diagnóstico. Posteriormente, en las siguientes sesiones, se aplica un tratamiento que permite el aprendizaje y entrenamiento de una serie de técnicas y estrategias psicológicas, probadas científicamente, para que la persona afronte su problema emocional y lo maneje hasta eliminarlo. 

El objetivo es flexibilizar o modificar  la estructura de creencias y  pensamientos desadaptativos, irracionales y automáticos que provocan emociones que, a su vez, generan conductas desadaptativas que pueden perjudicar a la salud tanto física como psicológica del paciente.

Además, se le orienta para regular la ansiedad con técnicas de relajación, se le enseña a manejar pensamientos negativos, se estudian alternativas para afrontar situaciones de la vida diaria, se ofrecen técnicas y herramientas que permiten el control emocional y, de esta manera, se consigue afrontar el tratamiento de reproducción con mayor equilibrio, lo cual potencia las probabilidades de éxito. 

En algunos casos, se deberá estudiar la personalidad del paciente y trabajar sobre ella. Asimismo se facilita información para que exista una correcta identificación emocional y una conciencia de sí mismo que permita el control emocional.  El psicólogo es un entrenador y la terapia es un proceso de entrenamiento o reaprendizaje.  


Existen personas felices que llevan una vida armoniosa y que tienen  la creencia de que la vida es generosa, han conocido el fracaso y la decepción, pero hay algo en ellos  que les permite sortear mejor los obstáculos. En muchas ocasiones, nos encontramos con historias en las que se superan enfermedades muy graves a pesar de que la medicina no apostaba por ello y, en innumerables ocasiones se atribuye este resultado al mantenimiento de una ACTITUD POSITIVA, o al simple hecho de que estas personas son capaces de fomentar emociones positivas en su vida. No es raro, por el contrario, encontrarnos con personas sumidas en la pena, el odio, el victimismo, el estrés, la depresión, la ira y que se caracterizan por ser personas enfermizas.


“Tu cuerpo y tu mente no son dos entidades separadas, son dos partes de una totalidad”