Mejora tu Salud Emocional


“LA SALUD es un estado de bienestar físico, mental y social; no sólo es la ausencia de enfermedad”


Las emociones están presentes en la vida de todas las personas, prácticamente en todo lo que hacemos, y junto a nuestro estilo de vida son factores esenciales que repercuten en nuestra salud. 


Está comprobado científicamente que las emociones que experimentamos provocan cambios en nuestro organismo y juegan un papel importante sobre la salud y en el desarrollo de las enfermedades. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que un elevado porcentaje de enfermedades tienen un origen psicosomático; de hecho, los rasgos de la personalidad, el manejo de las emociones, la manera de lidiar con el estrés, los conflictos, fracasos y frustraciones, pueden intervenir positiva o negativamente en  el desarrollo de las  enfermedades.


Ante las diversas situaciones que se nos presentan en la vida cotidiana (sobrecargas familiares, tensiones laborales, conflictos de pareja, la presión de los exámenes, imponderables  económicos, etc.) reaccionamos con diferentes emociones (ansiedad, temor, tristeza, ira, pesimismo). Nuestro cuerpo reacciona con una “respuesta de estrés” que, si perdura en el tiempo y no se modifica, puede causar alteraciones en nuestro cuerpo (herpes, problemas intestinales, cefaleas, resfriados, entre otros) y malos hábitos (como fumar, beber, dejar de hacer ejercicio, por ejemplo.) que perjudicarán a nuestra salud.


Las investigaciones revelan que no son los acontecimientos estresantes,  en sí mismos,  los que nos producen problemas, sino la valoración que hagamos de ellos  y como los afrontemos. No todas las personas se toman o interpretan de la misma forma lo que les sucede.


Los estudios científicos revelan  el fuerte vínculo existente entre las emociones y la salud y concluyen que la relación es más fuerte cuando se trata de emociones negativas al afectar éstas más a nuestro  cuerpo que las positivas. Dichos estudios indican que las personas más propensas a padecer enfermedades, por ejemplo cardiovasculares, digestivas, oncológicas o del  sistema inmunológico, son  precisamente aquellas que no tienen paciencia, las coléricas, las melancólicas, las negativas y ansiosas, hostiles y depresivas.


Características de las personas con buena salud emocional:

*         Han aprendido a  afrontar el estrés y  los problemas que forman parte de una vida normal.

*         Se sienten bien consigo mismas.

*         Tienen relaciones sociales y personales sanas.


Los factores psicológicos, cognitivos, emocionales y motivacionales propios de cada persona, de acuerdo con su historia personal, su ambiente sociocultural, influyen de manera decisiva tanto en su proceso de enfermar como en la prevención de la enfermedad y el mantenimiento de la salud. 

Todo ello nos hace reflexionar sobre lo siguiente: si las emociones negativas afectan al cuerpo ¿por qué no vamos a poder mejorar nuestra enfermedad o estado físico en general si, voluntariamente, somos capaces  de provocamos emociones positivas? Posiblemente baste con desbloquear nuestras experiencias traumáticas y aprender a regular nuestras emociones.