Anabel

Hola soy Anabel, mamá de una preciosa niña llamada Ariadna, un pequeño gran milagro gracias a la doctora Lu.

Era muy friolera, incluso en verano por las noches, tenía los pies congelados y tenía que dormir con calcetines, además me gustaba tomar cosas frías. Mi regla era irregular y muy dolorosa, tomé anticonceptivos desde los 18 a los 26 años, pero cuando dejaba de tomarlos volvía con los mismos problemas. Me diagnosticaron ovario poliquístico, y me quitaron un pólipo en la matriz. Al no lograr el embarazo inicié el tratamiento con Omifin durante 5 meses. Tras esto, continué con el tratamiento de inyecciones de Gonal 75 y Ovitrelle con coitos programados. 

Cansada física y anímicamente por la medicación y la imposibilidad de ser madre pese a los esfuerzos, busqué información sobre otros métodos menos agresivos físicamente que pudieran ayudarme a lograr el embarazo.

En la búsqueda encontré información sobre la doctora Lu, leí las experiencias de otras mujeres y no dudé en llamar para pedir cita. Mientras esperaba para la primera consulta, me quedé embarazada de forma natural por lo que cancelé la cita, pero, tuve que interrumpir el embarazo debido a que a mi pequeña Ivet le detectaron una malformación cardíaca muy grave. 

Volví a pedir hora con la doctora Lu quien me adelantó la fecha. El tratamiento a tiempo durante el post parto  evitó que me tuvieran que hacer un segundo legrado. Tras recibir los resultados de los informes genéticos en los que se nos comunicaba que había sido causa del azar, empezamos a buscar un segundo embarazo. 

Hice los ejercicios que me propusieron, cambié ciertos hábitos de alimentación, complementé el tratamiento con homeopatía, osteopatía craneosacral y con la práctica del yoga. No falté a ninguna visita semanal y sobretodo, confié en mi y en la doctora. En tres meses ya estaba embarazada, no me lo podía creer. Además, noté una mejoría en el dolor de las menstruaciones y en la sensación de frío que siempre tenía, sobretodo en los pies.  Tras casi 4 años de intentarlo y la experiencia vivida, me parecía un milagro. Seguí visitándome durante el primer trimestre del embarazo porque así me lo aconsejó la doctora Lu.

Y ahora tengo entre mis brazos a la pequeña Ariadna. 

En la acupuntura encontré la paz y la tranquilidad que necesitaba, que mi cuerpo y mi alma requerían. Todo más natural, dejando fluir la experiencia de intentar ser madre. 

Gracias doctora Lu por tus consejos y tu profesionalidad y gracias también a Maris, por tener tanta paciencia cuadrando las fechas de las visitas y regalándonos siempre una sonrisa.