Lucía

Hace dos meses que he visto hacerse realidad un sueño que llevaba persiguiendo desde hace más de dos años. En enero nació mi hijo, y puedo afirmar que la Dra. Lu tuvo mucho que ver. 

Después de un año intentando quedarme embarazada, las pruebas de fertilidad detectaron un fallo congénito en mi marido, de manera que sólo podíamos tener un hijo mediante la fecundación in vitro. A pesar de que yo no tenía ningún problema aparente y ser relativamente joven (33 años), en la primera FIV me extrajeron pocos óvulos y de baja calidad.

Probamos una segunda FIV, pero ésta fue todavía peor, únicamente conseguimos dos óvulos de los cuales sólo fecundó uno. Tampoco en esta ocasión logramos embarazo. Ante esta situación, el ginecólogo empezó a hablarme de la donación de óvulos como posible alternativa. Para mí fue una decepción tremenda pues no entendía cómo siendo mis reglas altamente regulares y sin tener problema de ningún tipo (hormonal, anatómico) tenía que renunciar a tener hijos propios.

Fue entonces cuando recordé que hacía años alguien me había comentado que la acupuntura podía ayudar en los problemas de fertilidad. A las pocas semanas, mi madre me dijo que había encontrado mirando por internet a una doctora especialista en medicina oriental y que trataba los problemas de fertilidad, la Dra. Lu. Además me enseñó un artículo donde la Dra. Lu hablaba del útero frío. Y ahí sí que me vi reflejada, pues yo llevaba años quejándome de tener los pies y las manos siempre fríos. 

Así fue como empecé mi tratamiento con la Dra. Lu. Estuve tres meses acudiendo cada semana a sesiones de acupuntura. Además seguí a rajatabla todas las indicaciones que ella me dio: no comer alimentos crudos, poner todas las noches los pies en agua caliente con jengibre, diversos tipos de ejercicios para fortalecer el útero, etc. 

Finalmente me sometí a mi tercera FIV. En este casos obtuvieron el mismo número de ovocitos que en la primera, pero de mucha mejor calidad. Tanto que uno de ellos se implantó y dio lugar a mi querido hijo. Y además, pude congelar otro por si queremos darle un hermanito/a en el futuro. 

Una vez me quedé embarazada continué haciendo acupuntura con la Dra. Lu los tres primeros meses, ya que tuve un par de pérdidas de sangre y ella me ayudó a que el embrión se enganchara bien al útero.

En fin, sólo puedo tener palabras de agradecimiento para la Dra. Lu por su entrega y dedicación, su trato totalmente personalizado y por ayudarme a conseguir lo que más deseaba en el mundo.